(CORREO DEL ORINOCO) Juan Valladares no tiene tiempo para descansar. Después de las cinco doradas ganadas en los Juegos Parasuramericanos de Santiago 2014 llegó al país para cambiar de maleta y viajar a París, donde concluyó de noveno en el Maratón de esa ciudad.
Ya está otra vez en Venezuela para continuar sus entrenamientos previos a su nuevo reto: el Maratón de Honolulú.
“Recibí la invitación para esta prueba que es una de las más complicadas, porque es un maratón muy rápido. Yo voy mentalizado para cumplir el tiempo en 1H25:00, con lo que estaría bajando ocho minutos, en el recorrido de 42 kilómetros. Yo me prepararé para dar lo mejor de mí y como siempre poner en alto nuestro tricolor”, dijo Valladares, quien interviene en la categoría T54.
La prueba, a la que asistirá por primera vez, es en Hawái y se realizará en el mes de junio.
“Es uno de los más importantes que hay en el mundo por las características que tiene. Son desniveles y muchas otras cosas que lo colocan como uno de los más populares y en el que todo maratonista quisiera participar. Es para mi todo un honor recibir esta invitación”, aseveró Valladares.
Con miras a este venidero compromiso, el corredor cumple parte de su programa de preparación en el estadio Brígido Iriarte, de Caracas, donde dedica dos horas y media a fortalecer sus entrenamientos.
“En este momento divido mi tiempo entre el trabajo y mi preparación. Ya sea con velocidad y fondo que, a diferencia de los atletas convencionales, con la silla de ruedas es mucho más fácil y eso me da la posibilidad de participar en mayor número de competencias”, aseguró.
Ya está otra vez en Venezuela para continuar sus entrenamientos previos a su nuevo reto: el Maratón de Honolulú.
“Recibí la invitación para esta prueba que es una de las más complicadas, porque es un maratón muy rápido. Yo voy mentalizado para cumplir el tiempo en 1H25:00, con lo que estaría bajando ocho minutos, en el recorrido de 42 kilómetros. Yo me prepararé para dar lo mejor de mí y como siempre poner en alto nuestro tricolor”, dijo Valladares, quien interviene en la categoría T54.
La prueba, a la que asistirá por primera vez, es en Hawái y se realizará en el mes de junio.
“Es uno de los más importantes que hay en el mundo por las características que tiene. Son desniveles y muchas otras cosas que lo colocan como uno de los más populares y en el que todo maratonista quisiera participar. Es para mi todo un honor recibir esta invitación”, aseveró Valladares.
Con miras a este venidero compromiso, el corredor cumple parte de su programa de preparación en el estadio Brígido Iriarte, de Caracas, donde dedica dos horas y media a fortalecer sus entrenamientos.
“En este momento divido mi tiempo entre el trabajo y mi preparación. Ya sea con velocidad y fondo que, a diferencia de los atletas convencionales, con la silla de ruedas es mucho más fácil y eso me da la posibilidad de participar en mayor número de competencias”, aseguró.
SATISFACCIÓN
En Santiago, Valladares se colgó las preseas dorada luego de triunfar en los 100 metros, 400 mts, 800 mts, 1500 mts y 5000 mts, lo que lo convirtió en el venezolano con más medallas ganadas. En París fue noveno, con lo que cumplió con su objetivo.
“Para muchos no es una buena posición, pero yo vengo de ser velocista y ahora voy con fondo. Es cierto que es más fácil, pero yo lo llevo de esa manera porque tengo la oportunidad de participar en ambas modalidades”, resaltó.
Al respecto, indicó que la transición la ha podido lograr gracias a la adaptación a su silla de ruedas, indicando que mientras mayor sea el diámetro del circulo de agarre, más cómodo se sentirá.
“A mí me ha resultado sencillo, es algo que vengo haciendo desde hace mucho tiempo. Además, si hablamos de velocidad, las ruedas son como tus piernas. Uno mismo la controla y ese es el secreto. Es sencillo”, señaló.
Son cuatro los maratones en los que ha participado el corredor. En todos se ubicó entre los primeros 10 puestos. Esto lo motiva a seguir trabajando para mejorar.
Valladares inició el año participando en el Maratón de Los Ángeles en el que concluyó en la novena posición con tiempo de una hora y 49 minutos; ahora en París logró bajar su registro con tiempo de 1H33:42 minutos.
Para ir a la prueba californiana recibió los consejos de quienes ya han tenido experiencia. De allí que su estrategia se basó en estar con el pelotón hasta el kilómetro 20, después debió aguantar la presión de la separación del grupo.
Aunque quedó rezagado se recuperó y se colocó en el grupo líder. Tuvo que, después del kilómetro 35, resistir y dar 100% para meterse entre los 10 mejores.
DE NOVENO
En París, en un principio había concluido octavo, pero los organizadores informaron que un problema con uno de los chips de otros de los participantes no permitió registrar a tiempo su participación. Luego de un chequeo se reconoció el tiempo logrado, lo que dejó al venezolano en la novena posición.
“No voy a pelear por el octavo o noveno. Otro competidor confrontó problemas y su mérito debe ser reconocido. De mi parte me quedo con la alegría de que mis tiempos han mejorado. No soy un hombre de momentos, trabajo a largo plazo para ver resultados en un ciclo completo, no en una carrera”, dijo.
En la capital francesa pudo compartir con la mayoría de atletas europeos con quienes compartió vivencias y celebró triunfos.
“Todos somos luchadores que hacemos un vida normal. Yo entreno bien temprano y luego debo ir a trabajar como cualquiera y esto es lo que me gusta. No me veo haciendo otra cosa, esta es mi vida”, mencionó.
ENTRE LOS GRANDES
Los tiempos conseguidos le valieron la invitación a repetir su participación como, en la cita californiana, en la francesa de cara a la edición 2015, así como en el Maratón de Nueva York este mismo año.
Han sido numerosas las llamadas que ha recibido para contar con su presencia en distintas pruebas. Le resta ahora evaluar cuáles son en las que podrá incursionar.
“Me siento muy contento, porque los resultados se están dando. Están invitaciones demuestran que estoy en el camino correcto. Esto ahora es que sigue y yo no pienso detenerme en mi camino por lo que busco”, dijo.
En Los Ángeles llegó como un desconocido, pero rápidamente pudo demostrar que tiene el potencial para ser uno de los competidores más peligroso en este tipo de pruebas.
Pensó que en París el clima sería uno de los obstáculos a vencer, pero supo adaptarse muy pronto y en plena competencia, desde el principio, se ubicó en el batallón puntero.
La mayor muestra de su éxito está en que su preparación sirvió como ejemplo para otros atletas. En Chile tuvo la oportunidad de compartir con deportistas de otros países, en especial los chilenos a quienes dio varios consejos para mejorar su postura.
Explicó: “Es importante el cómo estás sentado en la silla de rueda. Para nosotros es una característica esencial. Yo les mostré algunos tips y técnicas para mejorar. No se puede ser mezquino, esto es por el bien de todos”.
Valladares, quien sufrió de poliomielitis cuando niño, aseguró que no se siente un ejemplo para otros atletas, pero se mostró complacido en poder ayudar.
“No somos diferentes. Tenemos característica especiales y eso nos hace que nos esforcemos por destacar”, señaló.
El maratonista ya tiene su huella escrita en la historia del deporte nacional. En Chile todos sabían de lo que era capaz de lograr, por lo que dentro de las proyecciones venezolanas se esperaban, al menos, tres doradas y cinco podios. Cumplió y con creces, fueron cinco podios, pero todos de oro.
Ya venía de conseguir su mayor triunfo que fue la medalla de oro en el Abierto de los Estados Unidos, en los 400 metros.
“Ya venía de otras citas y obviamente vas mejorando muchas cosas en cada carrera. Tú mismo te vas dando cuenta de lo que estás haciendo bien y lo que no. En función de eso vas incluyendo lo aprendido y eso influye en los resultados”, confesó.
En 2011 se apuntó la presea de oro en los 400 metros en Ciudad de México, logrando la mejor marca de cualquier competidor latinoamericano con tiempo de 47.56 segundos. Ese sería el primer aviso de que algo aún más grande estaba por venir.
Y eso lo demostró en los Panamericanos de Guadalajara, en el que el tricolor nacional ondeó en los más alto del podio, en los 200 metros y la de plata en los 400 metros.
HISTORIA
Desde 2007 Valladares cosecha triunfos nacionales e internacionales. En Maracaibo, en los Juegos Paranacionales ganó tres medallas de oro. Desde allí su nombre comenzó a hacerse escuchar y la selección nacional le abrió las puertas en grande.
Río de Janeiro lo vio subir a lo más alto del podio. Luego en el Internacional de Ciclismo de Chile (así se llamaba la competencia) ganó su primera carrera de medio fondo al colgarse el oro en los siete kilómetros con tiempo de 11:25 minutos. También en esa misma cita deslumbró con la dorada en los 1500 metros con 3:01 minutos.
AL FUTURO
Ya son dos ciclos olímpicos en los que Valladares ha representado a Venezuela, pero dice que la historia tiene que continuar.
Para él no solo llevar el tricolor nacional es lo más importante; también quiere batallar hasta que la bandera nacional esté en el podio de una cita paralímpica.
Beijing fue su primera experiencia de ese tipo. Desde ese momento hasta ahora es mucho lo que dice. Maduró como persona y atleta, por lo que pensar en el podio de Río-2016 no es una idea descabellada.
En la cita china se ubicó entre los primeros 20. Cuatro años más tarde, en Londres, colocó su nombre entre los mejores 10. Ahora va por más.
“Creo que en Río estaré preparado para el podio. De verdad no importa de qué metal será la medalla, oro, plata o bronce se verá en el momento, pero mi meta es ver mi bandera ondeando entre los grandes”, refirió.
Valladares está consciente de que Río no será su despedida, pues aún tiene la energía para seguir trabajando y cosechando victorias.
“Quiero seguir trabajando. No se hasta cuando, pero mientras tenga fuerza y ánimo lo seguiré haciendo. Esta es parte de mi vida”, acotó.
Valladares quiere seguir conquistando triunfos. Viene Honolulú, pero su periplo lo llevará hasta la próxima cita olímpica.


