domingo, 20 de octubre de 2013

Robeilys Peinado: La quinceañera voladora

(CORREO DEL ORINOCO) “Una atleta como ella rara vez se consigue en este mundo”, expresa el entrenador Carlos Faneyth, sin ocultar su orgullo. No es para menos, porque él ayudó a descubrir a Robeilys Peinado, la muchacha de La Vega que, a los 15 años de edad, saltó 4,35 metros, altura que las más descollantes figuras de la garrocha, como la rusa Yelena Isinbáyeva o la brasileña Fabiana Murer, solo llegaron a superar siendo ya mujeres hechas y derechas.

“Perdonen la pedantería, pero el talento y el potencial de Robeilys nunca se había visto en el atletismo venezolano”, asegura el entrenador.

La joven pegó, literalmente, el brinco a la fama en el reciente Campeonato Mundial Juvenil de Donetsk, Ucrania, donde dejó con la boca bien abierta a los expertos en esta especialidad, quienes se encuentran concentrados en los predios de la antigua Unión Soviética.

Para colmo de asombro, Robeilys (nombre compuesto con los de su papá, Robert, y su mamá, Maurilys), es una recién llegada al deporte de la garrocha o pértiga, pues apenas comenzó a practicarlo en diciembre de 2010, es decir, hace menos de tres años. Claro que deportista había sido siempre, pues estuvo en la gimnasia artística y rítmica desde antes de cumplir cuatro años.

Por su estatura, no tenía muchas posibilidades de seguir en esa especialidad, reservada a muchachas menuditas. El periodista deportivo Julio Barazarte, quien la vio cuando daba sus primeros saltos, asegura que la formación como gimnasta la ayudó: “El entrenador Faneyth se dio cuenta, desde el principio, de la elasticidad y sincronización que se requieren para saltar con garrocha”.

Un especialista en medicina deportiva, que la vio en el Brígido Iriarte probando una y otra cosa de pista y campo, le dijo: “Tú sirves para salto de garrocha”, y ella, con las ganas de experimentar típicas de la juventud, respondió: “¡Vamos a darle, pues!”. Tan sencillo como eso. Y, de allí, a campeona mundial y notable esperanza olímpica venezolana para Río de Janeiro 2016.

“Todavía le falta mucho”, ataja el entrenador Faneyth, consciente de que muchos atletas considerados fenómenos han fracasado por exceso de alabanzas. En particular, cree que debe dejar de correr delicadamente —como una gimnasta artística, pues— y, luego, cuando haya alcanzado su completo desarrollo físico, hacer más ejercicios de musculación.

Todo parece indicar que Robeilys es un diamante sin tallar y que aún no se sabe ni siquiera hasta dónde podrá llegar cuando haya cumplido el ciclo completo de entrenamiento. “Por ahí dicen que la estamos forzando, pero eso es falso. Ella ha dado lo que le sale naturalmente”, subrayó Faneyth en una entrevista en Venezolana de Televisión.

Robeilys, quien estudia en la sección de Talentos Deportivos del Liceo Caracas, sabe de su capacidad fuera de norma, pero lo maneja con una humildad que enternece. Recientemente le pidió perdón al público que la vio en los Juegos Nacionales Juveniles de Caracas por haber saltado “tan solo” cuatro metros exactos. “No fue mi día”, dijo la chica a un reportero, a pesar de que le sacó 60 centímetros de ventaja a su más cercana rival.

Nacida en 1997, cuando el huracán electoral revolucionario comenzaba a tomar cuerpo, Robeilys no oculta su afecto por el comandante Hugo Chávez. Dice que cada vez que le llueve en la cancha, entrenando o en competencia, siente que él está ahí, aupándola. Y cuando hace esta confidencia, en sus ojos de niña también llovizna.